
Índice
Puntos clave:
- El trastorno de ansiedad generalizada es uno de los motivos de consulta más frecuentes en Atención Primaria, pero no siempre resulta fácil de identificar en las primeras visitas.
- Muchos pacientes consultan inicialmente por síntomas físicos o problemas de sueño, lo que puede retrasar el diagnóstico del cuadro ansioso.
- El tratamiento más eficaz suele combinar intervención psicoterapéutica y medicación, evitando el uso prolongado de benzodiacepinas.
- El reconocimiento precoz del trastorno permite mejorar la evolución del paciente y evitar la cronificación de los síntomas.
Jornada clínica dirigida a médicos de Atención Primaria en la que se revisaron las dificultades diagnósticas y el tratamiento actual del trastorno de ansiedad generalizada.
El pasado viernes 6 se celebró una jornada clínica dirigida a médicos de Atención Primaria y profesionales de urgencias centrada en el manejo del trastorno de ansiedad generalizada, uno de los problemas más frecuentes en la práctica médica diaria. La sesión fue impartida por el Dr. Pablo Iglesias, psiquiatra con amplia experiencia en el diagnóstico y tratamiento de los trastornos de ansiedad, y estuvo orientada a revisar aspectos prácticos del abordaje de estos cuadros desde el primer nivel asistencial.
Este tipo de formación resulta especialmente relevante, ya que la mayoría de los pacientes con síntomas de ansiedad son atendidos inicialmente en consultas de medicina general, donde no siempre resulta sencillo identificar el origen del malestar.

Dificultades para reconocer el trastorno de ansiedad generalizada
Durante la jornada se comentaron las dificultades más habituales que aparecen en la consulta cuando un paciente presenta síntomas de ansiedad persistente. En muchos casos, el trastorno no se manifiesta de forma clara desde el inicio, sino que aparece a través de molestias físicas, problemas de sueño o sensación de agotamiento.
El trastorno de ansiedad generalizada se caracteriza por una preocupación excesiva y mantenida en el tiempo, difícil de controlar, que suele afectar a distintos aspectos de la vida cotidiana. No se trata de una reacción puntual ante una situación concreta, sino de un estado continuo de alerta que puede prolongarse durante meses o años.
Los pacientes suelen referir:
- Tensión interna constante.
- Dificultad para relajarse.
- Irritabilidad.
- Fatiga persistente.
- Problemas de concentración.
- Alteraciones del sueño.
Además, es frecuente la presencia de síntomas físicos como palpitaciones, sensación de falta de aire, molestias digestivas, presión torácica o mareo, lo que puede llevar a múltiples consultas médicas antes de que se identifique el origen ansioso del problema.
Reconocer este patrón clínico resulta fundamental para poder orientar el tratamiento de forma adecuada y evitar que el trastorno se cronifique.
El papel de Atención Primaria en el manejo de la ansiedad
Uno de los puntos que se destacaron durante la sesión fue la importancia del primer nivel asistencial en el diagnóstico de los trastornos de ansiedad. La mayoría de los pacientes acuden inicialmente a su médico de familia, y una correcta valoración desde las primeras consultas permite evitar pruebas innecesarias y reducir el sufrimiento del paciente.
Cuando la ansiedad no se identifica a tiempo, es frecuente que la persona realice múltiples visitas a distintos especialistas o a servicios de urgencias sin obtener una explicación clara de lo que le ocurre. Esta situación genera frustración, aumenta la preocupación y contribuye a que el problema se mantenga en el tiempo.
Por este motivo, la formación de los profesionales sanitarios en el reconocimiento de estos cuadros resulta clave para mejorar el pronóstico.
Tratamiento actual del trastorno de ansiedad generalizada
En la actualidad, el tratamiento más eficaz del trastorno de ansiedad generalizada suele combinar intervención psicoterapéutica y tratamiento farmacológico. El objetivo no es únicamente reducir los síntomas, sino también mejorar el funcionamiento global del paciente y prevenir recaídas.
Desde el punto de vista farmacológico, los fármacos más utilizados son los antidepresivos con acción serotoninérgica, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina o los inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina. Estos tratamientos actúan sobre los circuitos cerebrales implicados en la respuesta al estrés y permiten una disminución progresiva de la activación ansiosa sin generar dependencia.
La elección del tratamiento debe realizarse siempre de forma individualizada, teniendo en cuenta la situación clínica, la evolución del cuadro y las características de cada paciente.

El insomnio en pacientes con ansiedad
El insomnio es uno de los síntomas más frecuentes en los trastornos de ansiedad y uno de los que más deterioro produce en la calidad de vida. Muchas personas presentan dificultad para conciliar el sueño, despertares frecuentes o sensación de no haber descansado, lo que aumenta la sensación de cansancio y favorece la aparición de nuevos síntomas.
Durante la jornada se insistió en que el tratamiento del sueño debe formar parte del abordaje global del trastorno. Las medidas de higiene del sueño, la intervención psicológica y el uso prudente de la medicación son herramientas fundamentales para mejorar la evolución del paciente.
Cuando el insomnio se mantiene en el tiempo, puede contribuir a que la ansiedad se vuelva más intensa y difícil de controlar.
Riesgos del uso prolongado de benzodiacepinas
Otro de los temas tratados fue el uso de benzodiacepinas en el tratamiento de la ansiedad. Estos fármacos pueden resultar útiles en determinadas situaciones, especialmente en fases iniciales o en momentos de gran intensidad sintomática, pero su utilización prolongada conlleva riesgos importantes.
El uso mantenido puede producir tolerancia, dependencia y dificultades para suspender la medicación, además de afectar a la memoria y a la capacidad de concentración. Este problema se observa también con algunos medicamentos utilizados para el insomnio, por lo que su prescripción debe realizarse siempre con precaución y durante el menor tiempo posible.
Las recomendaciones actuales priorizan tratamientos que permitan un control más estable del trastorno y reduzcan el riesgo de dependencia.
Un enfoque especializado en el tratamiento de la ansiedad
El diagnóstico y tratamiento de los trastornos de ansiedad requiere experiencia clínica y una valoración cuidadosa de cada caso. No todos los pacientes presentan los mismos síntomas ni responden igual a los tratamientos, por lo que el abordaje debe adaptarse a cada situación.
El Dr. Pablo Iglesias y su equipo trabajan de forma habitual en el diagnóstico y tratamiento de los trastornos de ansiedad, combinando diferentes estrategias terapéuticas según las necesidades de cada persona. La experiencia clínica, junto con un seguimiento adecuado, permite mejorar la evolución del paciente y evitar que los síntomas se mantengan en el tiempo.
La ansiedad generalizada continúa siendo uno de los motivos de consulta más frecuentes tanto en Atención Primaria como en psiquiatría, y una correcta detección sigue siendo el primer paso para conseguir un tratamiento eficaz.






