La utilización de psicofármacos en el embarazo es algunas veces necesaria

Existen fármacos que pueden ser seguros durante la gestación

Los psicofármacos en el embarazo en algunas ocasiones son necesarios ya que los paciente no pueden muchas veces, o major dicho no toleran las reducción y suspension de sus tratamientos.

Entre el 2-4 % de recién nacidos vivos presentan malformaciones significativas, y hasta el 12 % pueden tenerlas en un grado menor.

Los porcentajes de malformaciones en recién nacidos de mujeres en tratamiento con antidepresivos, antipsicóticos o ansiolíticos tienen valores que no se diferencian significativamente  de los de la población general. Esto quiere decir que a pesar de existir un riesgo, hay que evaluar el beneficio riesgo y si es necesario tartar a la mujer con medicamentos psicoafármacos de mayor seguridad.

Más del 65 % de las embarazadas toman medicamentos (no psiquiátricos) prescritos durante el embarazo.

La mayoría de las mujeres embarazadas conocen que se encuentran embarazadas entre la quinta y la octava semana, por lo que pueden haber tenido conductas y consumos de riesgo durante ese tiempo. Durante este tiempo muchas pacietnes continúan también con sus medicamenteos antidepresivos sion aumentar el riesgo de malformaciones.

El riesgo de malformaciones de los medicamentos psiquiátricos ha sido, históricamente, exagerado y hay evaluarclaramente el trastorno de la madre y su sufrimiento; esta patología si no se trata puede influir negativamente en la evolución de la gestación.

Las últimas investigaciones científicas aportan datos de gran relevancia acerca de la utilización de benzodiacepinas (ansiolíticos) en la mujer embarazada.

El diazepam (valium) es el ansiolítico más prescrito en todo el mundo para tratar embarazadas con trastornos de ansiedad. En los últimos años, sin embargo, hay datos que apuntan a una menor concentración en placenta de otros dos ansiolíticos: lorazepam (orfidal, idalprem) y clonazepam (rivotril).

La American Academic of Pediatrics considera que, para tratamientos agudos de ansiedad (limitados en el tiempo) son preferibles el lorazepam y el alprazolam (trankimazin), mientras que para tratamientos prolongados propone el lorazepam, ya que con el alprazolam hay más riesgo de dependencia.

Los tranquilizantes benzodiacepínicos que no deberían de indicarse en ningún caso: el triazolam y el flurazepam.

Siempre que sea posible, es conveniente evitar los ansiolíticos entre la tercera y la octava semana de embarazo, así como disminuir lentamente la dosis antes del parto.

La depresión en el embarazo está asociada con mayor riesgo de parto prematuro, menor peso al nacer, baja puntuación en el test de Apgar, necesidad de cuidados intensivos neonatales, hipertensión gestacional y partos por cesárea, depresión postparto, desnutrición, tabaquismo e ingesta de alcohol y de medicamentos. Con lo que en algunos casos y por el propio beneficio del feto es necesario aplicar tratamiento farmacológico.

Los antidepresivos ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina) son los más utilizados en todo el mundo, y a ellos dedican los autores la mayor atención.

En el 2005 un estudio publicó que hasta el 2% de recién nacidos de madres tratadas durante el embarazo con paroxetina (seroxat, frosinor) habrían tenido malformaciones cardiovasculares, por lo que la FDA americana y otros estamentos sanitarios desaconsejaron su uso en el embarazo. Sin embargo, estudios posteriores descartaron ese porcentaje de malformaciones, por lo que, en 2008, el American Journal of Psychiatry concluyó que la paroxetina no se asocia a un riesgo mayor de cardiopatías en el recién nacido. Es recommendable por el momento evitar el uso de paroxetina en embarazadas.

El resto de ISRS no se asocian a malformaciones, aunque se aconseja no utilizarlos durante el primer trimestre.

Las otras familias de antidepresivos, como los tricíclicos (anafranil, tryptizol, tofranil) y los duales como venlafaxina (dobupal, vandral) y mirtazapina (rexer) tampoco han demostrado riesgos de malformaciones. Como los ISRS, es aconsejable evitar su uso, si es posible, durante el primer trimestre.

Los investigadores publicaron que parece que sí hay una mayor incidencia de abortos espontáneos en embarazadas tratadas con antidepresivos, pero dicha incidencia es similar a la que presentan las embarazadas deprimidas que no toman tratamiento.

Si hubiera que pautar de una manera fija el tratamiento con ISRS a partir del Segundo trimester, hay que comenzar su reducción antes del parto para llegar a la menor dosis eficaz posible y evitar así síntomas de retirada del medicamento en el recién nacido, fundamentalmente irritabilidad, dificultad del sueño y temblores. Estos síntomas van desapareciendo generalmente al cabo de unos días.

La presencia de depresión en la madre durante el embarazo y tras el parto, afecta al desarrollo del lenguaje, la conducta y el nivel intelectual del niño. Teniedo estos datos en cuanta, no quiere decir que los pacientes deben tomar medicamentos psquiátricos durante el embarazo, pero sí que el especialista evalúe de manera correcta que necesidad y beneficio riesgo existe.

En caso de estar embarazada no suspenda la medicación de golpe, acuda a su especialista y solicite información del cómo reducir los medicamentos; en CONSULTA IGLESIAS en Palma de Mallorca podemos asesorarle en caso de estar o querer quedarse embarazada